Lo que se hereda no se quita
Un viejo dicho español reza que «Lo que se hereda no se quita». Y repasando las anécdotas que escribió en Facebook mi hermano Sergio sobre mi papá Leo Mames, encuentro no sólo la historia de mi familia y la descripción al detalle de lo que era mi viejo, sino algunos rasgos de mi propia personalidad.
Por supuesto que me da un poco de pudor compararme con mi papá. De chico, siempre quise ser como él, hasta que fui adolescente y, como es habitual, encontré todos los defectos que no había visto en mi «superpapá» cuando era chico.
Mi viejo murió en 1994. Lo perdí cuando yo solo tenía 23 años. Era un chico recién salido del cascarón, apenas mayor de edad, y con la responsabilidad de salir adelante. Entonces, y con el correr de los años, me fui «desenojando» de esas estupideces que a todos nos molestan de nuestros padres cuando creemos que sabemos todo, y volví a descubrir a mi viejo. A ese al que miraba con asombro. Al que intentaba copiar su peinado. El que me demostraba su amor con una mirada o una caricia en la cabeza al pasar a mi lado.
Hoy, veinte años más tarde, leo sus historias, lo recuerdo y me veo reflejado en muchas de las cosas que seguramente pude aprender. Por eso me decidí a hacer este sitio en su honor.
Aquí van a encontrar muchas de estas cosas que describió con lujo de detalles Sergio y que traje desde Facebook a este espacio más indeleble, y algunas historias que seguramente vamos a ir sumando mi hermano Daniel y yo.
Si conociste a mi papá y querés subir contar alguna historia, anécdota, foto, video o lo que quieras, solo contactanos a mí a alguno de mis hermanos. Te lo vamos a agradecer y a publicar.
Gracias por ayudarnos a mantener viva la memoria de Leo Mames.
Te quiero, viejo. Dondequiera que estés.