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Groucho Mames – Leo Mames: un lugar para recordarlo

Groucho Mames

Groucho Mames

Una vez en un reportaje televisivo, escuché a Woody Allen hablar sobre Groucho Marx. Le pidieron que lo defina y dijo “Groucho era como un tío judío. Todas las familias judías tienen un tío como Groucho Marx”. Genial definición. Inmediatamente pensé que mi papá era ese “tío judío” al que aludía Woody Allen. No era el único de la familia, porque hay varios “Grouchos”, pero él tenía su estilo particular.

Para ser más precisos, mi papá no era chistoso. Tenía mucho sentido del humor. El factor común era el juego de palabras, la velocidad de asociación con el otro, la complicidad, la picardía. Mis hermanos y yo tuvimos un training bárbaro en mi casa: mi papá no paraba de hacer alusiones humorísticas. Me animo a decir que hay un “humor Mames”, fundado por él en casa.

Recuerdo dos anécdotas que me contó de cuando él era adolescente. Como casi todos en esa época, fumaba. Una vez, en Hebraica, estaba sentado en una de las galerías fumando justo debajo de un cartel que lo prohibía expresamente. Se le acercó una persona de maestranza y le dijo “Eh, señor, no sabe leer?”, de mala manera. Como no le gustó la forma, mi papá le respondió: “No, lo lamento mucho, es que soy semi-analfabeto. Sé escribir, pero no sé leer”. El empleado, un tanto afligido, le contestó “Ah, bueno. Ahí dice que no se puede fumar”.

La otra fue en un bar, al que se había ido con dos amigos a comer algo. Uno pidió un sándwich de jamón y queso pero sin la miga y el otro pidió el mismo sándwich pero sin corteza. Cuando le tocó el turno a mi papá, el mozo le preguntó cómo quería su sándwich (nunca le había dicho que quería uno) y él le contestó “yo quiero uno pero que sea sin miga y sin corteza”. El mozo se fue con el pedido, regresó a los pocos minutos para confirmar porque intuía que algo no andaba bien, entonces mi papá pero le canceló la orden diciendo que ya no tenía hambre.

Hay centenares de anécdotas que nos contó de sus compañeros de la Orquesta Estable del Colón, sobre todo de uno de ellos (Pocho Jacobson). La mayoría buscaba situaciones humorísticas todo el tiempo y mi papá era de los que más participaba.

En general, el chiste de mi papá era eficaz porque tenía la habilidad de aplicarlo en el momento que se generaba la situación. Quizás no era un chiste genial, pero siempre era oportuno. Tenía como un mapa de chistes en la cabeza y los “googleaba” velozmente para traerlos a colación. Siempre quedaba bien parado. Solía reírse con ganas de sus propias ocurrencias, lo cual contagiaba mucho también.

El chiste para él era una forma de vida. Lo ejercitaba todo el día. Mis hermanos y yo, cada uno con otro estilo, adoptamos la misma forma de comunicarnos. Cuando empecé a leer a Freud en la facultad, entendí que no solo el chiste era una forma de develar algo inconsciente o de decir solapadamente una verdad, sino también de desdramatizar la vida, de hacerla más tolerable cuando se torna complicada. De descontracturarla. Eso ya lo había aprendido en casa.

Mi papá fue nuestro Groucho. Hasta él mismo hacía el chiste de decir que era «Marxista, pero de Groucho». Heredé de él la capacidad de reírme de las cosas que ocurren, de hacer chistes en grandes grupos o en soledad (como él llamaba, “chistes de consumo interno”, donde sólo uno entiende y se ríe por dentro). De tratar de ver el lado gracioso hasta a lo ominoso. De generar empatía, de reír sólo para que la vida sea un poco mejor de lo que es. Y de hacer reír, un placer del que no me privo.

Hoy disfruto y me sorprendo al ver cómo mis hijos hacer chistes muy parecidos a los que hacía mi papá, pese a no haberlo conocido. Es impresionante escucharlos con sus juegos de palabras, como cachorros entrenándose. Tati ya lo tiene muy desarrollado, la escucho con sus amigas. Fede, más callado, aparece muy ocurrente y con salidas de un humor muy inteligente. Axel nació sabiendo que el chiste y la picardía son su mejor arma de seducción. Veo a mis sobrinos en el mismo camino: es como una “herencia filogenética”, que llevamos en el ADN.

Somos afortunados herederos de estos derechos de autor. Seguiremos honrando los “Chistes Mames©”, que fueron suyos y hoy son tan orgullosamente nuestros.

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